martes, septiembre 23, 2008

Actualización Eur/Usd
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Nos encontramos atravesando un momento histórico en lo que respecta a los mercados financieros internacionales. En medio de la crisis desatada en los Estados Unidos, a partir del fin de la burbuja inmobiliaria, su impacto en el mercado de hipotecas subprime (de baja probabilidad de recupero), y en el resto de los productos derivados que tenían como respaldo estas hipotecas, se desata una crisis de contracción de crédito en los mercados del mundo, que deriva en una crisis de liquidez, y finalmente en una fuerte crisis de confianza. En este contexto, es de público conocimiento la caída de importantes instituciones financieras, el rescate de otras (en medio de un proceso desprolijo y muy poco transparente), y la situación de riesgo en la que se encuentran otras tantas. Todo este proceso, a lo largo de los últimos días, generó en los mercados financieros niveles muy elevados de volatilidad, dada la fuerte incertidumbre acerca del futuro del sistema financiero en su totalidad, y del impacto sobre la economía que esta situación puede provocar a nivel mundial. El fantasma de la crisis del '30 sobrevuela constantemente en la memoria de los inversores alrededor del mundo. Así, nos encontramos por estos días conviviendo con variaciones intradiarias de magnitudes históricas en los precios de acciones, bonos y commodities, en las tasas de interés, y en los tipos de cambio.
Tras la sucesión de hechos descripta al comienzo, las autoridades económicas de los Estados Unidos anuncian que la solución a estos problemas es la intervención por parte del Tesoro absorviendo todos aquellos activos imposibles de valuar en la actualidad, y sin liquidez en los mercados, de manera de limpiar los balances de las instituciones financieras y, de esta forma, sanear al sistema y evitar el fuerte impacto que un colapso financiero generaría sobre la economía real. Para esto, se anuncia, es necesario contar con la friolera de 700.000 millones de dólares. A esta suma habría que sumarle, los US$200.000 millones que se utilizaron para evitar la quiebra de sus dos organismos encargados de otorgar los famosos créditos hipotecarios hoy incobrables, Fannie Mae y Fredie Mac, los US$85.000 millones utilizados con el fin de evitar el colapso del gigante de los seguros (AIG), y los miles de millones de dólares que se vienen inyectando al sistema como soluciones de corto plazo para evitar una implosión en el mismo.
Esta mañana comenzó en al parlamento de los Estados Unidos la discusión acerca de esta decisión, con el objetivo de lograr el consenso necesario para llevar adelante el plan. A menos de dos meses de las elecciones presidenciales esto no pareciera ser tarea sencilla para el gobierno de Bush (en proceso de retirada) y sus autoridades económicas. En medio de esta situación, surgen varios interrogantes, por ejemplo, a qué precio el gobierno norteamericano comprará estos activos, que hoy en día no tienen ni valuación ni liquidez en los mercados; cómo queda la situación de la economía norteamericana, que ya presenta preocupantes déficits tanto en el frente fiscal como en el externo, que se encuentra ingresando en una fuerte contracción económica, y que posee un stock de deuda de tres veces y media su PBI, y con tendencia creciente. La situación pareciera ser bastante compleja para la economía norteamericana, por lo menos en el corto plazo.
En medio de la fuerte incertidumbre reinante en los mercados financieros a partir de esta situación se observó como reacción inmediata una fuerte suba en el precio de los bonos del tesoro norteamericano, y consecuentemente también una apreciación en el dólar, tras el argumento del famoso "flight to quality", el vuelo hacia la calidad que suele ocurrir, cuando frente a turbulencias en los mercados financieros los capitales se refugian en el activo libre de riesgo por excelencia, los bonos del Tesoro de los EUA. Pero en este contexto, y tras la situación en la que se encuentra la economía norteamericana, ¿resulta lógico que los capitales se refugien en el epicentro de la crisis? La respuesta a esto es que el flight to quality esta vez no fue tal, sino que se trató más de un "flight to liquidity" (vuelo hacia la liquidez). Esto es, al retirarse de cualquier inversión que implicaba algún nivel de riesgo y buscar refugio los capitales se dirigieron hacia aquel mercado que por su magnitud les garantiza la liquidez necesaria para entrar y salir sin inconvenientes. Dada la magnitud del movimiento, la caída en las tasas de interés de estos bonos resultó muy fuerte, encontrándose en una situación que no tiene correlato con los indicadores sobre el estado de salud de su economía. Por ejemplo, las tasas de los bonos de corto plazo se registraron negativas en términos reales, lo cual significa que los inversores le "pagaban" al tesoro norteamericano para poder estacionar allí sus capitales. A partir de este momento se observa que este proceso llegó a su fin, las tasas se encuentran subiendo nuevamente, lo que implica que estos capitales están saliendo del refugio de los bonos en busca de alternativas más atractivas y seguras. Esto se tradujo en una caída fuerte en el valor del dólar contra el resto de las monedas del mundo, principalmente frente al Euro, hoy en día su principal competencia en los mercados internacionales. También los flujos de capitales migraron hacia el oro, el petróleo y otros commodities, que actúan como refugio en estos momentos. Este proceso se encuentra en su etapa inicial.
De todas formas el riesgo es alto y el impacto sobre la economía real imposible de cuantificar aún, lo cual genera dudas también sobre el sustento de los precios de los commodities, debido a que el impacto sobre la demanda mundial puede resultar más fuerte de lo que hoy día se puede suponer.
Como consecuencia de este análisis económico a partir del estudio de los acontecimientos y los comportamientos de las principales variables, es de esperar que aún en medio de una fuerte volatilidad, el dólar pierda valor en relación con el resto las monedas, particularmente del Euro, aún teniendo en cuenta que la economía Europea tambíen presenta serias dificultades, por lo menos en el corto plazo. Por estos días se observan fuertes salidas de capitales de los Estados Unidos y una creciente desconfianza sobre la evolución de su economía.
Desde el punto de vista del análisis técnico, puede observarse en el gráfico de abajo, que el próximo objetivo de corto plazo en la serie es en 1.4950. En caso de quebrarse esa resistencia, el siguiente objetivo se encuentra en 1.5284. En ese sentido continuamos operando nuestras cuentas administradas Fx, y siguiendo muy de cerca la evolución de los acontecimientos.